Ajo

Es uno de los ingredientes más antiguos del mundo y, desde siempre, se le han atribuido propiedades curativas y hasta milagrosas, pero, curiosamente, no solemos ser demasiado exigentes a la hora de comprarlos.

Lo primero que hay que saber al ir a comprar ajos es que existen tres tipos: los ajos tiernos –habituales en los salteados y en los revueltos-, los blancos y los rosados o morados –más oscuros y que se conservan mejor-.

Aunque suelen venir empaquetados en pequeñas mallas, intenta adquirirlos sueltos para que puedas comprobar que la cabeza está bien firme y su piel exterior seca. Elige los ajos que pesen más en relación a su tamaño, ya que es probable que los que te parezcan más ligeros estén secos, y fíjate también en que no hayan germinado, echando un pequeño brote por la parte superior.

Si compras una ristra, cuélgala en un sitio seco y aireado, recordando que los ajos blancos te durarán hasta seis meses y los rosados, un año. Otra forma de conservarlos es en la nevera, dentro de un bote de cristal, pelados y cubiertos de aceite. Picado, el ajo se puede congelar, pero pierde propiedades.

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Curiosidades
El pan integral y el calcio

Se ha dicho que el pan integral de trigo impide la absorción del calcio y, en cierto modo es verdad. Este tipo de pan contiene ácido fítico que frena la absorción de calcio por el cuerpo, pero también es cierto que, cuando el pan se hace con levadura madre, aparece una enzima, la fitasa, que destruye ese ácido.

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