El Melón

Estrella de las frutas del verano, el melón es una de las más refrescantes y aromáticas que, además e comerse como postre, también puede ser un ingrediente de platos salados.

El melón es primo de la calabaza, y tiene en común con ella que es el fruto de una planta de tallo rastrero que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas.

Hay quien afirma que procede de Asia Central, pero otros expertos sitúan su origen en el continente africano, ya que se han encontrado pinturas de melones en tumbas egipcias del 2400 a.C. Los árabes lo introdujeron en España y, de aquí se expandió al resto de Europa y a América. En época de Colón, los melones eran pequeños como naranjas, pero la evolución de su cultivo ha dado lugar a numerosas variedades de tamaños y formas diferentes. En España, los más consumidos actualmente son el Futuro, el Categoría y el Piel de sapo, que suelen ser muy dulces, pero poco aromáticos; el Honey Dew, que se caracteriza por su corteza amarilla y suave; el Tendral, más conocido como melón de invierno; el Galia, de forma esférica y no muy grande; y el Charentais que también es esférico y amarillo, pero con rayas longitudinales y una pulpa anaranjada.

Los expertos aconsejan elegir las frutas más pesadas en relación a su tamaño y fijarse en que su piel sea gruesa y que no tenga manchas ni zonas demasiado blandas, luciendo siempre el color que corresponda según la variedad. Los melones maduros desprenden un olor dulce y suave, pero no demasiado fuerte, de ser así, significaría que está pasado. Una buena forma de saber si un melón está maduro consiste en presionar suavemente la base, en el lado opuesto al tallo, si cede un poco, es que el melón está en su punto de sazón. En casa conviene comerlo enseguida, ya que el melón se estropea rápidamente. Si todavía está un poco verde, se puede dejar en un lugar fresco y oscuro para que madure.

Propiedades

Casi el 93% del melón está compuesto por agua, lo que ayuda a la eliminación de toxinas y constituye un excelente remedio contra el calor. Su aporte calórico es muy reducido, unas 30 calorías por cada 100 gr y posee un 0% de materia grasa. Los diabéticos deberán comerlo con moderación porque tiene un alto contenido en azúcares.

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Curiosidades
Comer con las manos

Aunque algunos crean que es una vulgaridad, existe una serie de alimentos que, según los expertos en buenas maneras y protocolo, se pueden comer con las manos. Son los siguientes: los espárragos, el jamón, el marisco y algunos platos de carne, sobre todo, si tienen hueso, como las aves de caza. Es importante que, para degustar los alimentos con las manos, se disponga en la mesa de un lavadedos o aguamanil, es decir, un pequeño bol para cada comensal con agua tibia y un trocito de limón.

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