La Codorniz

Este ave migratoria es una de las más apreciadas por su sabor, pero, además, su carne es muy sana, porque tiene muy poca grasa y muchas proteinas.

Se acaba de abrir la veda de la codorniz silvestre, por lo que este animal se encuentra en su mejor momento. Lo que ocurre es que, como empieza a escasear, en algunas zonas se ha prohibido su caza y las codornices que se consumen han sido, en su mayoría, criadas en granjas.

La codorniz es una gallinácea de la familia del faisán que suele llegar a medir entre 16 y 20 centímetros. Su plumaje normalmente es de color pardo con franjas ocres y lo único que diferencia físicamente a los dos sexos es que los machos tienen en la garganta un “ancla” de color negro sobre fondo claro y las hembras no. Por otra parte, los machos tienen un canto parecido a un “pal-pa-la” y las hembras emiten una especie de pitido. Sus alas, largas y puntiagudas, le sirven para migrar, pues se trata de un ave nómada que se ha extendido por todo el mundo. Por su apreciada carne, las codornices se cazan en todo el mundo, normalmente, usando perros, ya que suelen camuflarse con gran efectividad. Además, cuando se sienten en peligro, las codornices esconden su cabeza bajo el ala, pues así se sienten seguras.

Cuando compres codornices, podrás distinguir las silvestres de las de granja por el color de su carne. Las primeras poseen una carne mucho más oscura, compacta y sabrosa que las criadas en cautividad y, por eso, son mucho más apreciadas. Recuerda que, por su pequeño tamaño, se suelen servir dos codornices por cada comensal. Elige las que te parezcan más frescas y que tengan un peso aproximado de 150 gr.

En casa debes conservar las codornices en la parte más fría de la nevera, pero si no las vas a consumir antes de dos días, será mejor que las congeles. Puedes, incluso, congelarlas sin desplumar –siempre que estén recién cazadas y que se guarden bien limpias-. De este modo se mantendrán en perfecto estado un máximo de seis meses.

Propiedades

Lo más destacado de la carne de codorniz es su bajo aporte calórico, si bien hay que tener en cuenta que suele acompañarse de salsas y aderezos bastante grasos.

Por otro lado, es más rica en proteínas que la carne de pollo o de pavo. Tiene un contenido en hierro más que aceptable y aporta muy poco colesterol “malo”.

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