Camarón

Es uno de los mariscos más pequeños, pero, sin duda, de los más sabrosos y apreciados por los amantes de los frutos del mar.

El camarón es un crustáceo de la familia de las gambas, los langostinos o las cigalas. Este pequeño animal, que en el agua es transparente, verdoso o pardo, pero que se vuelve de un bonito rojo intenso con la cocción, no mide más de 10 centímetros, y es uno de los crustáceos con más sabor. El camarón autóctono es el marisco que mayor precio alcanza en las lonjas gallegas. En el mercado, ten cuidado de no confundir el camarón con la quisquilla. Mucha gente piensa que ésta no es más que el camarón pequeño, pero lo cierto es que son crustáceos diferentes. En fresco, la quisquilla, que es de peor calidad, tiene un color gris azulado, mientras que el camarón es más pardo, además la quisquilla tiene la cabeza cuadrada y el camarón, triangular. Al comprar camarones frescos, fíjate en que estén vivos, que no les falten patas o la cabeza y que no desprendan un olor similar al del amoníaco. En casa, podrás guardarlos uno o dos días en la nevera, sino, congélalos.

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Curiosidades
A cada plato, su pan

Los expertos gastrónomos no sólo recomiendan comer con pan, sino combinar cada planto con la variedad de pan que mejor le va. A saber: colines y tostaditas para los aperitivos; panes dulces de trigo o maíz para el paté; panes de trigo ligeros, tipo torta de aceite u hogazas rústicas de miga hueca para los embutidos y los quesos; para los guisos, panes de miga dura como la chapata; para acompañar las verduras, panes integrales; tortas de aceite o bollas gallegas para las carnes; panes esponjosos para los pescados; y de miga blanda para los desayunos.

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